Con frecuencia se asocia la energía solar con el aporte térmico en el agua caliente sanitaria de los nuevos edificios de viviendas, y al cumplimiento de las ordenanzas municipales que los afectan. Pero las aplicaciones de la energía solar en sus dos vertientes, térmica (calentamiento de agua) y fotovoltaica (generación de energía eléctrica) es versátil y abre un sin fin de posibilidades a diferentes áreas de nuestro entorno.